Thursday, February 15, 2007
- NTS Connection
Nací en un hogar pastoral en Perú. Mi padre fue un presbítero de la Iglesia del Nazareno con 44 años de servicio ministerial activo hasta cuando el Señor lo llamó a Su Presencia. Recuerdo que durante mi niñez, mis primeros contactos con el NTS y las universidades nazarenas en Estados Unidos fueron a través de los catálogos que mi padre traía de las Asambleas Generales.
Leía con mucho interés los catálogos y miraba las fotos, pero en esos años nunca imaginé que algún día podría estudiar en alguno de los programas que el NTS ofrecía. La verdad es que para un sudamericano esa era una posibilidad muy lejana e inalcanzable, que usualmente se quedaba solamente en el plano de los anhelos.
Después de terminar mis estudios de Maestría en el Seminario Nazareno de las Américas (SENDAS) en Costa Rica, junto a mi esposa servimos al Señor por tres años en nuestro Seminario en Quito, Ecuador y luego nos mudamos a Argentina para continuar nuestro ministerio en la educación teológica en el Seminario Nazareno que tiene su sede en la ciudad de Pilar, Buenos Aires.
Fue en ese tiempo que se presentó la posibilidad de estudiar en el Programa de Doctorado en Ministerio que el NTS iba a ofrecer en América Latina y en nuestro idioma. Personalmente desde que terminé mis estudios en SENDAS mi sueño era continuar con algún programa doctoral, así que cuando escuché la buena noticia yo sabía que ésa era una oportunidad histórica que no quería desaprovechar.
Los seminarios que recibimos como parte del Programa de Doctorado en Ministerio fueron impactantes para mi vida y ministerio. De una manera especial me gustaría destacar la calidad de los profesores y su apertura para compartir sus conocimientos y sus experiencias ministeriales. Ese fue un elemento determinante del Programa que marcó profundamente mi vida. Algunos de nuestros profesores los conocíamos en América Latina por sus libros o solamente por sus nombres pero fue tremendo compartir con ellos y aprender no sólo de su erudición sino también de su humildad y compromiso con la Obra de Dios.
Otro elemento resaltante del desarrollo del Programa fue el compañerismo que disfrutamos entre los estudiantes que veníamos de diferentes partes de Sudamérica. Las clases eran enriquecidas por el trasfondo ministerial y educativo de cada miembro del grupo de estudiantes. La integración entre pastores, educadores, superintendentes de distrito y misioneros, fue muy fructífera y rápidamente nos convertimos en una comunidad de aprendizaje. Cada curso era una fiesta de reencuentro a la cual llegábamos llenos de experiencias nuevas listas para ser compartidas.
Los contenidos de las clases contribuyeron a ampliarnos la visión ministerial y animarnos para emprender cosas aún más grandes para el servicio a Dios en nuestros propios contextos. No sólo fuimos desafiados académicamente sino ministrados por nuestros profesores y entre nosotros mismos.
Otro aspecto muy positivo del Programa fue que nuestros Seminarios de clases cada seis meses nos permitieron intercalar los estudios con nuestros respectivos ministerios, sin salir por largos períodos de nuestra Región donde servimos al Señor. Esto nos facilitó implementar de inmediato lo que aprendimos en las clases en nuestro ejercicio ministerial.
Asimismo el Proyecto Ministerial Integrador como requisito final me permitió desarrollar una propuesta para mi trabajo como educador teológico que seguimos usando hasta ahora en el Seminario donde sirvo como Rector. Se trata de un Proyecto de reclutamiento, capacitación y envío de pastores-profesores para nuestro Programa de Estudios Teológicos Descentralizados para los países de Uruguay, Paraguay y Argentina.
Para mí, la elaboración de este proyecto final no fue solamente el requisito para graduar del Doctorado en Ministerio sino que se transformó en una posibilidad para desarrollar un programa que ha bendecido a nuestra iglesia en el ministerio de la educación ministerial. Como resultado de este proyecto, cada año decenas de profesores se movilizan para dictar clases y preparar a los futuros ministros de la Iglesia del Nazareno en el Cono Sur.
¡Que privilegio más grande haber tenido la oportunidad de estudiar en el NTS! Considero que verdaderamente fue un sueño hecho realidad para muchos de nosotros, una oportunidad para aprender, crecer y mirar el futuro con grandes expectativas.
En estas últimas décadas, en América Latina, nuestra iglesia está experimentando un crecimiento sin precedentes y por consiguiente, los desafíos son mayores y exigen más de nosotros. Necesitamos ministros que estén preparados para dar razón con contundencia y profundidad de nuestra fe, que tengan una experiencia espiritual profunda, que conozcan nuestra herencia doctrinal y tengan la capacidad de transmitirla con pasión a las nuevas generaciones.
Creo que el NTS nos ha equipado con las herramientas ministeriales para enfrentar esa suprema tarea. ¡Gracias a Dios por ello!
Jorge L. Julca (‘04)
- Rector del Seminario Teológico Nazareno del Cono Sur, Argentina
- Coordinador Regional de Educación Teológica- Sudamérica
- Pastor principal, Iglesia del Nazareno Altos de Pilar, Buenos Aires, Argentina